A quien Corresponda... por Alberto Gómez Corriente


Lo primero es dar mi más sincero y sentido pésame a la familia de José María Caracuel.
Entiendo que están sumidos en un terrible dolor y no voy a ser yo quien critique sus actuaciones, aunque algunas no las comparta, y entiendo que busquen los motivos que lo llevaron al trágico desenlace, pero ellos saben que no tuvieron una mala atención en ningún momento, que se equivocó en el diagnóstico, no seré yo quien opine sobre eso, porque entre otras cosas no entiendo nada de medicina, dejemos que lo diga a quien corresponda.
Pero mientras tanto no se puede someter a un linchamiento público a alguien que lleva muchos años demostrando su profesionalidad.

Y digo linchamiento por todos los comentarios que se están realizando desde aquel día, y por la manifestación que se hizo ayer a las puertas del centro y de su consulta, en la que estaba él, y que se escucharon gritos inadmisibles, y que no quisiera repetir.

Vuelvo a insistir, por el dolor que está pasando esa familia y sus más allegados los puedo entender, pero por otra gente no, y no sería bueno para nadie que llegara a más.

Y lo que menos comparto es el que estuvieran allí los representantes de nuestro ayuntamiento, ¿qué es lo que pretendían?, por lo que he podido ver en los carteles y en los gritos es justicia y que se les dé una explicación, ya que de los otros gritos estoy seguro que no es que no estuvieran de acuerdo, sino que sin estar allí, estoy seguro que intentaron pararlos.

Entonces estarían pidiendo una explicación, no sé, igual desde el ayuntamiento ya la habían pedido al médico o al director y no le hacían caso y creían que debían pedirla así.

O pedían Justicia, y creen que se debe pedir desde allí.

No encuentro una explicación lógica, a lo mejor cuando la den llevan razón, y por supuesto se la daré si la tuvieran.

Pero hasta entonces, creo que se han equivocado, porque si estaban apoyando a la familia, no creo que sea allí donde deban hacerlo, para eso está el duelo, y de aquí en adelante habrá muchos momentos que lo necesiten, y que conste que no dudo que lo hagan.

Y si hubieran sido otros partidos políticos los que hubieran estado allí, estaríais hablando que se aprovechan del dolor de la familia, pero claro está, la política es así.

No esperaba que estuvierais dentro del centro apoyando al médico, para eso estamos sus compañeros, pero no creía que estuvieseis fuera, porque últimamente hay que tener mucho cuidado de cómo se actúa, ya que se pone en peligro el honor y la integridad de los que allí trabajan.

En este país hemos pasado de que nos maltraten los que trabajaban en la función pública, (maestros, fuerzas de orden público, médicos etc.), a ser el ciudadano quien se crea con el derecho a hacerlo, y precisamente vosotros sois los primeros que debéis de dar ejemplo a los ciudadanos de cómo se debe actuar, y no creo que sea vuestro caso.

Porque si les mostráis a vuestros ciudadanos, que es así como se debe pedir una explicación, o pedir justicia o solucionar un problema, puede ser que en unos días no podáis cerrar las puertas de vuestro ayuntamiento.

Y lo que más me indigna es que el mayor problema que tiene nuestro pueblo en materia de salud, es la carencia absoluta de personal sanitario durante muchas horas de guardia, y precisamente los únicos que pueden solucionar ese problema sois vosotros, vuestro partido político, quien gobierna en la Junta de Andalucía. Por eso creo que os habéis equivocado de puerta en la que manifestaros.

Y sobre todo siento una profunda decepción por las tres personas que estabais allí, a las cuales aprecio y sobre todo a una me une una buena amistad.

Al resto del pueblo, aparte de no olvidar a José María y apoyar a su familia en todo momento, os pediría que cesen todos esos comentarios con mala fe hacia el centro y sobre todo hacia nuestro compañero. No hace falta recordar que es uno de los trabajadores más apreciados que han pasado por aquí, primero por su indiscutible profesionalidad y luego por su calidad humana. Muchos centro de salud de la Comarca han intentado llevárselo, ya que saben de su valía, pero el siempre decidió seguir trabajando para nosotros; no quisiera que ocurriera lo contrario, ya que aparte de perder un gran compañero, el amigo jamás lo perderé, perdería la posibilidad de que a la gente que quiero, familia y amigos, los siga viendo un excelente profesional.

He dudado mucho si enviar este escrito, ya que es un tema muy delicado, y no quisiera que se malinterpreten mis palabras, o bien que pudiera ofender a alguien, si lo hice le pido disculpas desde aquí, pero como bien dice el lema de la manifestación del viernes, no puedo mirar para otro lado sin dar mi opinión, y no es porque sea mejor ni más veraz que la de nadie, sino porque vi en primera persona como luchó ese médico por salvar la vida de José Mª hasta la saciedad y el dolor que no podía disimular cuando se dio cuenta de que no había nada que hacer. Me refiero a él porque es del que se está dudando, pero lo hago extensivo al resto del personal que lo asistió, alguno de ellos sin tener que estar allí.

Y si supiera que con mi silencio, pudiera mitigar tan solo un ápice del dolor de la familia, tampoco lo hubiera mandado, pero no lo creo.

Me despido tal como empecé, dando de nuevo mi más sentido pésame a la familia y amigos de José Mª.

Alberto Gómez Corriente

25 de enero de 2011
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